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Moi Store

¿Cuánto cuesta una máquina de vending?

Lo que se paga una vez, lo que se paga cada mes y lo que se paga al final. El coste que casi nadie mete en el presupuesto.

La pregunta llega siempre en el mismo orden: primero cuánto cuesta la máquina, y después todo lo demás. El problema es que el precio de la máquina casi nunca es lo que decide si el punto de venta sale a cuenta. Esta página no da una cifra: ordena el coste en tres momentos —lo que se paga una vez, lo que se paga cada mes y lo que se paga al final— para que usted pueda calcular su caso con sus propios números.

Antes de seguir, una precisión que cambia lo que puede esperar de nosotros: en Finlandia Moi Store se encarga de toda la cadena —armario, producto, reposición, supervisión y mantenimiento—. Fuera de Finlandia, España incluida, suministramos el armario y la plataforma Selfly Store; la reposición y el servicio en campo los organiza usted o el proveedor que elija. Es decir, en España la ruta es un coste suyo, y conviene tenerlo en el cálculo desde la primera línea.

Lo que se paga una vez

Son los costes de arranque, los únicos que suelen aparecer completos en un presupuesto. También son los que menos peso tienen a dos años vista, aunque sean los que más impresionan al firmar.

  • El armario en sí, cuyo precio depende sobre todo de la clase de temperatura: ambiente, refrigerado y congelado no son la misma máquina con otro termostato.
  • El transporte y la instalación, incluida la toma eléctrica si el punto elegido no tiene una en condiciones.
  • La puesta en marcha: alta en la plataforma, carga del catálogo, precios y etiquetado inicial del producto.
  • La primera carga de mercancía, que es capital inmovilizado aunque no lo parezca en una hoja de presupuesto.

Cómo se reparte este bloque depende del modelo —compra, alquiler o instalación gratuita—, y esa decisión determina además quién compra el producto y quién se queda el margen. Está explicada aparte y no se repite aquí.

Lo que se paga cada mes

Este es el bloque que decide, y es el que un presupuesto centrado en el precio del equipo no siempre enseña. A doce meses vista pesa más que la máquina; a treinta y seis, mucho más.

  • La suscripción a la plataforma que gestiona stock, precios, caducidades y avisos en remoto, que se paga también cuando el armario es de su propiedad.
  • La comisión del datáfono, que hay que mirar sobre el ticket real del vending y no sobre un ticket medio de comercio.
  • La electricidad y la conexión de datos, continuas y normalmente a cargo del emplazamiento.
  • La reposición: no las horas delante del armario, sino el desplazamiento, el aparcamiento y el acceso al edificio.
  • La merma, es decir el producto que caduca antes de venderse, propia de cualquier surtido con fecha.
  • El mantenimiento y las averías, que en frío no son un imprevisto sino una probabilidad conocida.

De estos seis, la reposición es el que más se subestima y el único que depende de la geografía y no de las ventas. Un armario aislado a cuarenta minutos cuesta lo mismo de visitar que diez armarios agrupados, venda lo que venda. El segundo armario del mismo edificio, en cambio, cuesta una fracción del primero, porque el desplazamiento ya está pagado. En vending la densidad vale más que el número.

La merma es el otro caso particular, porque es el único coste mensual que se reduce sin tocar las ventas: basta con saber, referencia a referencia, qué caduca y qué no rota. Cómo lo hace un armario conectado está explicado en otra página y no se repite aquí.

La temperatura no es un detalle del presupuesto

Un armario refrigerado, un congelador y un armario de ambiente se parecen por fuera y no se parecen en nada en la factura: estructura, aislamiento y consumo eléctrico son distintos, y por tanto el coste también. Querer plato fresco y helado en el mismo sitio significa dos armarios, dos instalaciones y dos tomas eléctricas, no una máquina configurada dos veces.

La contrapartida rara vez se tiene en cuenta al comparar precios: el congelado consume más, pero su fecha se cuenta en meses y no en días, así que tolera mucho mejor una semana floja. El fresco vende bastante más por artículo, pero solo si el surtido rota. La elección depende del emplazamiento y de cada cuánto puede pasar por él, no de una preferencia de producto.

Lo que se paga al final

Es la parte que casi nadie pregunta en el presupuesto y la que más disgustos da después. Un emplazamiento termina —cambia el proveedor, cierra la oficina, se acaba el contrato—, y conviene tener por escrito qué pasa entonces: quién retira el armario y con qué coste, qué ocurre con la suscripción de la plataforma, y qué pasa con el producto que queda dentro.

Pregúntelo antes de firmar, a nosotros también. Una respuesta clara en el presupuesto vale más que una cláusula improvisada seis meses después.

Lo que de verdad mueve el número: el emplazamiento

El mismo armario, al mismo precio, da resultados que no se parecen según dónde esté. Lo que cambia no es la máquina: es cuánta gente pasa por delante y a qué horas, y el surtido que eso permite. Un emplazamiento que vende una comida completa tiene un ticket varias veces superior a uno que solo vende snack, con el mismo equipo y el mismo coste mensual.

Por eso no publicamos una horquilla de precios. Dos emplazamientos con el mismo armario pueden no parecerse en nada, y una cifra puesta en una página haría creer lo contrario.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta una máquina de vending?
Depende del modelo (compra, alquiler o instalación gratuita), de la clase de temperatura, del número de emplazamientos y de qué incluye ya el presupuesto. El precio del equipo es una línea entre varias: la suscripción a la plataforma, la reposición, la electricidad y la merma pesan más a lo largo del tiempo. El cálculo se hace caso por caso y por escrito.
¿Qué coste se olvida más a menudo?
La reposición, y dentro de ella el desplazamiento: el trayecto, el aparcamiento y el acceso al edificio. Es un coste recurrente que no depende de las ventas y que casi nunca aparece en un presupuesto centrado en el precio de la máquina.
¿Sale más caro un congelador que un armario refrigerado?
Consume más electricidad, porque la diferencia de temperatura con la sala es mayor. A cambio, el producto congelado caduca en meses y no en días, lo que reduce la merma en emplazamientos de paso irregular. Lo que decide no es la máquina sino el sitio.
¿Quién paga la electricidad y la conexión de datos?
Depende del modelo acordado y se concreta en la propuesta. En la mayoría de configuraciones ambas se cargan al emplazamiento. Conviene preguntarlo pronto, antes de comparar presupuestos entre sí.
¿Hace falta algún permiso para instalar una máquina de vending en España?
No podemos responder a eso en esta página. Las obligaciones que puedan aplicarse —sanitarias, fiscales o laborales— dependen de su situación y corresponden a su gestor o a la autoridad competente, no a una página de producto.

Cuéntenos el emplazamiento, el paso estimado y la clase de temperatura que necesita, y le preparamos una propuesta con cifras para su caso.